Wednesday, March 31, 2010

una rosa y un libro

La última vez que tuve valor de mirarte a la cara con sonrisa de enamorada fue hace mucho tiempo. Hicimos una pequeña tregua por ser un día importante para los dos. Nos dijimos tantas palabras bonitas en esa tregua, que de vez en cuando las recuerdo para convencerme de que no fuimos tan malos.

Recuerdo que el sol me quemó un poco las mejillas y me dio un color rosado permanente que permitía disimular mi timidez al sonreirte. Paseamos por los rincones más bellos a modo de despedida. Aquélla fue la última vez que vimos el mar juntos, fue la última vez que nos dejamos llevar sin arrepentirnos, siempre a modo de despedida. Disfruté cada segundo y le pedí mil veces al tiempo que hiciera la vista gorda con nosotros, que me regalara un día eterno. El día me lo regaló a mí, pero solo duró 24 horas. Sin embargo, me envolvió con un lacito un momento eterno: tu sonrisa al ver tu historia (nuestra, si me permites) escrita en papel.

Cuando tuve que tirarte a la basura me quedé con ese recuerdo y lo he protegido de todos los agentes externos dañinos. Por eso, ahora que se acerca el día mágico, el último de los nuestros, quiero compartir contigo lo único que me queda de aquellos días en que las despedidas eran tragedias y los amaneceres se llamaban como tú. Te devuelvo esa sonrisa, una rosa y un libro.

Sunday, March 28, 2010

Aparecerás por la puerta con una maleta pequeña y azul. Me verás esperando y te darás prisa en cruzar el pasillo y no dejarás de sonreír. Cuando camines rápido se apreciará una cierta separación entre tus piernas, característica de tus andares con prisa. Dejarás la maleta en el suelo y me abrazarás y susurrarás un "hola, niña" y yo me dejaré abrazar por tus manitas suaves. Luego nos lo contaremos todo y no nos soltaremos de la mano hasta el día que te vayas.

No querría que nada de esto cambiara porque al salir tú por la puerta de las "arrivals" siempre traes el mismo regalo para mí: la sonrisa que te regalé la última vez que te vi: me la devuelves por unos días y cuando te vas te la vuelvo a regalar porque sé que tú cuidas de ella mejor que yo; así me aseguro de no perderla nunca.

A veces, cuando estoy triste y tú no estás me la dejas oír por teléfono y se me pega a mí también. Me quita los dolores de cabeza y me hace tener ganas de reír y de salir por ahí. Por eso te la di: porque tú la administras mejor que yo y la usas cuando es necesario.

Este jueves la traerás envuelta como siempre en una capa aterciopelada de tipo duro y de un color más bien blanco. La mantendrás bien cerrada para que no salga sin motivo y cuando me abraces saldrá sola y volverá a mí, y se quedará durante unos días para que aprenda a recordarte con ella puesta y sin nostalgia.

Friday, March 12, 2010

T'enyor

Un bon dia vas deixar de ser.
Ni tan sols un bell somriure,
ni tan sols un mal record.
Fins i tot la teva cendra havia deixat de ser pols.
Ja no quedaven balls per robar
ni tan sols ens quedava rencor.
Va ser la indiferència qui et va deixar marxar.

De cop, vas deixar de ser.
I només tornaves a ser el record d'un bell record,
una punxada dolça de tant en tant
i algun matí agredolç.

I avui, sense pensar-hi gaire
sense motiu aparent;
avui, de cop i volta,
un somriure dolç
i un bell record:
t'enyor.