Sunday, November 23, 2008

cuando el azúcar se pudre

Fue tan breve el momento en el que abriste la caja entrando como una ventisca en el lugar sagrado que te guardaba, que ni si siquera me di cuenta que se escapaba todo lo tuyo, viejo y descuidado, lleno de polvo.

Llegaste en forma de flashes de recuerdos al entrar en el pueblo y verte tan cerca de nuevo, y cuando abriste la caja del azúcar, apenas quedaba un puñado del puro mezclado ya con un azucar moreno podrido de tanto esperar. Se escapó lo poco puro que quedaba de ti y quedaron dentro mis esfuerzos y mis sonrisas y aquel azúcar amargo que sólo atraía más la suciedad que se había apoderado de ti.

Sólo quedan vestigios de la cámara que te acogió cuando entre todas mis partes hicimos te ti el mejor huésped. Ahora parece un sitio hostil, con pocas comodidades, en el que hay poco de ti.