Mereces más palabras de las que te dediqué en su día, sólo porque has bloqueado mi capacidad de juntarlas con cierta gracia, así que tendré que tirar del arte de otros.
Decía un cantautor que en un momento concreto recordó tiempos pasados en los que tuvo mejor suerte. Añadía que no se atrevía a hablar, pero que reconocía los ojos de la hermosa persona que le había hecho temblar tiempo atrás. Había pasado tiempo desde sus primeros errores y ahora, esos ojos evocaban los besos en los portales y el cogerse de la mano. Al ver de nuevo ese rostro, nuestro cantautor decía sentir que esa llama seguía ardiendo y se armaba de valor pensando que si no hablaba con la persona que tenía delante antes de bajarse del tren, lo lamentaría: lamentaría no haberle recordado que fueron eternos antes de rendirse.
De un modo parecido, quisiera hablarte, oirte, mirarte sin miedo y sin que me temblara la voz. Sin embargo tu rechazo me ha robado las palabras y sólo se me ocurren banalidades y tonterías para que me dirijas dos palabras.
Es Navidad ya y yo sigo sin tener valor. Y parece que va para largo. Pensaba que me haría una coraza de piedra tan dura que no notaría los pinchazos de tu indiferencia y, sin embargo, yo misma no tengo fuerza para construirla. Mis palabras han perdido toda la poesía. Aun así, después de estar encerradas, y salen a buscar tus oídos para que sepas que siento haberme rendido yo primera y no haber podido ser eterna. Siento girar la cabeza cuando te acercas y perder los nervios cuando te alejas. Y odio que vengan pensamientos bellos para tí que nunca querrás saber y odio también que tus heridas hayan cicatrizado y que yo no me haya curado de este mal. Lamento vivir entre dos páginas: la que está abarrotada y la que se esfuerza por llenarse a toda velocidad. Pero sobre todo lamento tener que escribir porque me tiembla la voz.
Tal vez hoy sea el día adecuado para recordarte y dedicarte un pensamiento optimista y bonito porque al igual que mereces estas palabras por ser tú quien me las quitó, mereces que piense en ti sin esconderme de ello por no haberte marchado nunca del todo.
Saturday, December 19, 2009
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