No quería sino recordarte que me brillan los ojos al aparecer tú por la puerta y que la sonrisa más sincera sale al tenerte cerca. No quería sino decirte que en estos tiempos tan difíciles te siento más mío que a mi misma y más ajeno que la galaxia más lejana. Tan sólo quería que supieras que no hay baile sin tus pies, ni beso sin tus labios, ni cama sin tu cuerpo; y que no hay luna si te marchas, porque tú la llevas dentro.
No quisiera nada más que verte sonreír al leer estas palabras y que hacerte brillar con un solo beso. Pero en tan mal momento llega todo, que derrumba nuestro imperio una y otra vez; y tú y yo no paramos de recontruir lo que las olas se llevan. Yo, desde lejos, espero a que baje la marea para recoger las ruinas de nuestros sueños y guardarlas a buen recaudo para cuando quieras recuperar las caricias de la noche, las sorpresas y los besos que me regalaste cuando el mar estaba tranquilo.
Yo sólo deseo que no me hieras con tu coraza de pinchos y que no te asustes de alguien que te abraza por las noches sabiendo que vistes de dolor para que nadie te pinche el alma.
No quisiera nada más que verte sonreír al leer estas palabras y que hacerte brillar con un solo beso. Pero en tan mal momento llega todo, que derrumba nuestro imperio una y otra vez; y tú y yo no paramos de recontruir lo que las olas se llevan. Yo, desde lejos, espero a que baje la marea para recoger las ruinas de nuestros sueños y guardarlas a buen recaudo para cuando quieras recuperar las caricias de la noche, las sorpresas y los besos que me regalaste cuando el mar estaba tranquilo.
Yo sólo deseo que no me hieras con tu coraza de pinchos y que no te asustes de alguien que te abraza por las noches sabiendo que vistes de dolor para que nadie te pinche el alma.

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